Para que las compañías puedan ser diferenciadas por el público, es necesario que recurran a la imagen corporativa, un recurso que les permite atraer la atención de los clientes o usuarios que las hacen avanzar hacia el éxito empresarial.

Esta estrategia se puede implementar desde diferentes perspectivas, utilizando a los medios de comunicación y las redes sociales para llegar a un mayor número de personas y crear una fidelidad con ellas.

¿Qué es la imagen corporativa?

Se trata de una “imagen mental ligada a una corporación y a lo que ella representa, especialmente por conducto de su identidad visual expresada por signos gráficos, pero también de su comportamiento y sus actuaciones. Incluye la imagen de marca y la imagen de empresa”.

Esta definición, de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (ESPOL) de Ecuador, añade que esta identificación visual de las empresas se conforma por el uso armonioso del nombre, símbolos y colores que distinguen a cada compañía, para lograr que el “observador” las recuerde de manera positiva.

Un elemento básico de la imagen corporativa es la identidad visual, que consiste en el conjunto de imágenes y gráficos que comunican el concepto de una marca o de una empresa, específicamente sus valores y los bienes o servicios que ofrece al público.

Por medio de esta estrategia se busca crear una imagen aceptada de lo que una organización significa, por eso es importante que sea diseñada de una manera atractiva para generar interés y posteriormente, el consumo de los clientes.

Los elementos que construyen una correcta imagen corporativa son los siguientes:

  • Nombre. Es la presentación de una compañía hacia el exterior, por lo que debe ser corto y fácil de recordar.
  • Eslogan. Es la frase que resume la esencia de una marca, por lo que muchas veces se utiliza en las campañas publicitarias.
  • Música. Hay empresas que utilizan canciones para difundir su mensaje en los medios de comunicación, logrando que el público asocie esa música con sus productos.
  • Página web. En la actualidad las personas buscan productos y servicios en internet, por lo que es indispensable contar con un sitio web atractivo, funcional, que pueda ser navegado con facilidad y que muestre de manera concreta la misión y la mercancía que ofrece una compañía.
  • Redes sociales. La tecnología exige que las corporaciones tengan presencia en las redes sociales, donde pueden llegar a un público más amplio y mostrar su mensaje de manera más inmediata.
  • Relaciones públicas. Algunas compañías cuentan con sus propias áreas de comunicación institucional, o recurren a las agencias de relaciones públicas para crear estrategias comunicativas enfocadas en medios digitales e impresos, como la televisión y las revistas.

Principales características de la imagen corporativa

Son diferentes factores los que caracterizan a esta forma de identificación entre las marcas y las personas, el más importante es que su implementación va a depender de los afectos, las necesidades y las creencias que tienen los clientes.

Una estrategia relacionada con la imagen corporativa no será igual durante varios meses o años, va cambiando conforme las percepciones de los clientes también lo hacen, para que no pierdan el interés que tienen por ciertos productos.

Además, su gestión se realiza a través de recursos comunicacionales muy variados, como los anuncios publicitarios en redes sociales, los eventos organizados para el público y el servicio al cliente, ya que esto es un reflejo de las prácticas internas que tiene cada organización.

¿Para qué sirve tener una imagen corporativa?

De acuerdo con la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP), esta imagen mental sirve para que las personas tengan una idea más clara de lo que es una empresa y cuáles son sus valores, su misión y sus objetivos, haciendo que esta forma de comunicación tenga un amplio dominio en la sociedad.

¿No te ha pasado que recuerdas una marca cuando tiene actitudes positivas ante situaciones complicadas, como la donación de alimentos luego de un desastre natural? Para eso se utiliza la imagen corporativa, para construir el significado que una organización adquiere ante la sociedad.

También promueve la identificación de los productos y los servicios, para que al escuchar la palabra “video juego”, pienses en una marca específica y sea esa la que busques en el momento de adquirir alguna consola de videojuegos.

De igual manera, ayuda a que las marcas tengan un crecimiento constante, pues genera sentimientos de alegría y confianza, indispensables para que los clientes se mantengan fieles a un producto por un largo tiempo.

Sin duda, lo más importante de la imagen corporativa es que le da credibilidad a las empresas, porque su reputación está respaldada por las opiniones positivas de todos aquellos clientes que las conocen y que se atreven a recomendarlas con otras personas.

para que sirve la imagen corporativa

Beneficios de la imagen corporativa

Las compañías que cuentan con una imagen corporativa bien definida, crean una percepción positiva, la cual es indispensable “para la continuidad y el éxito estratégico, además de ser un incentivo para la venta de productos o servicios que se ofrecen”, destaca la UDLAP.

Por medio de la imagen corporativa las organizaciones adquieren un mayor grado de credibilidad, lo que genera una mayor confianza por parte de los clientes y añade un valor emocional sobre el público consumidor.

La UDLAP hace énfasis en que “los consumidores señalan que al elegir entre productos similares en calidad y precio, la reputación de la empresa determina qué producto o servicio comprar”.

Esto es importante porque en la forma en que se gestione la imagen corporativa, se dará la diferenciación de las empresas, y aquellas que cuenten con credibilidad, reputación y prestigio, tendrán de su lado a más consumidores contentos con lo que se llevan a casa.

Tipos de imagen corporativa

Como lo has podido notar, la imagen corporativa puede considerarse como un instrumento de venta que genera confianza entre el público objetivo, y también entre los propios miembros de las organizaciones. Por ello, se ha clasificado en diferentes tipos, que a continuación explicamos con mayor detalle.

Imagen corporativa objetiva

Consiste en la imagen que se desea proyectar como una meta para la empresa, la cual está construida a partir de elementos visuales, culturales y la propia experiencia de la compañía.

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Imagen corporativa subjetiva

También es conocida como autoimagen, porque se trata de la percepción que tienen los empleados hacia su propia organización; está condicionada por los sentimientos y las experiencias que cada integrante va formando dentro de la corporación.

Este tipo de imagen es importante porque es desde el interior de las empresas donde comienza la percepción positiva, que posteriormente se transmite a las personas ajenas, es decir, al público que están dirigidos los bienes y servicios que produce dicha compañía.

Imagen corporativa difundida

Es la imagen que una organización transmite a los clientes, proveedores, colaboradores e inversionistas por medio de sus mismos productos; su principal objetivo es crear una percepción institucional muy positiva.

La imagen corporativa difundida le permite a las empresas no solo llegar a sus consumidores finales, también a otro tipo de público del que puede obtener ciertos beneficios, por ejemplo, las entidades bancarias podrían brindarle un apoyo económico para que expandan su presencia o inviertan en nuevos productos.

Imagen corporativa percibida

Se trata de las opiniones que el público en general y los consumidores tienen de una marca, pues en ocasiones lo que se transmite no es exactamente lo que las personas perciben. Por este motivo es indispensable generar una imagen positiva y mantenerla en el tiempo, ya que es más sencillo generar una imagen negativa por un pequeño error que los clientes noten.

¿Es lo mismo imagen que identidad corporativa?

Cuando se trabaja en la construcción de una imagen corporativa, suele aparecer otro término que, en ocasiones, se utiliza como sinónimo: la identidad corporativa; sin embargo, no son lo mismo, así que es fundamental conocer sus diferencias para que las empresas logren el éxito al implementar adecuadas estrategias.

La identidad corporativa, según la UDLAP, “es uno de los puntos críticos de una organización, ya que es el alma de esta. Es la autopresentación y el comportamiento de una empresa (…) es un vehículo que da una proyección coherente de una organización y una comunicación visual sin ambigüedades”.

Para construir la identidad corporativa se necesita un nombre atractivo que pueda permanecer en la mente de los consumidores; se ayuda de herramientas visuales y psicológicas para incidir en el subconsciente del receptor, “provocando que sea recordado y tenga un deseo por la marca”, añade la UDLAP.

Mientras que la imagen corporativa es la concepción psicológica que las personas tienen hacia una organización; es tan sencillo como decir si una empresa es buena o mala, o si tiene una adecuada atención hacia los clientes, ya que de esta forma se transmiten sus valores al exterior.

En conclusión, “la imagen corporativa es un activo que pertenece a la empresa, pero cuya realidad está en poder del público; la construcción que ellos elaboran acerca de ella, remite a la experiencia que los individuos hayan adquirido a lo largo del tiempo con la corporación”, según la Universidad Abierta Interamericana de Argentina.

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